Acariciaba su cuerpo a la misma vez que acariciaba su Alma,con la misma pasión y calidez,
como solo un Amor infinito lo sabe hacer.
Porque el Amor que sentía el Gnomo de éste cuento
era cálido y fuerte a la vez,
con tanta pasión en su interior
que hacia temblar los cimientos del mismísimo Amor.
Cimientos que se hacían infinitamente fuertes
cada vez que el Gnomo
se entregaba a los placeres de la pasión
Que con la misma delicadeza que un jardinero
cuida a la mas preciada de sus rosas,
así cuidaba y trataba el Gnomo
a cada una de las Hadas a las que hacía el Amor.
Pero como la perfección no existe,excepto en la creación,
para nada era perfecta la vida amorosa de quien tan fácilmente
regalaba Amor.
Porque el Gnomo de éste cuento
bebía los vientos por un Hada bastante mayor que él,
y a la misma vez mas joven, porque la inocencia
que vivía dentro de su ser atraía al joven Gnomo
como a las abejas la miel.
Y pasó, que el Amor que es aventurero
un día se aventuró dentro del corazón del Hada
donde la inocencia había hecho su hogar.
Enamorándose ésta de un Gnomo
al que le doblaba la edad.
Detalle insignificante ante los ojos de un Amor,
que al fundirse entre sus cuerpos,
no solo hacía temblar sus cimientos.
Sino que hacía temblar al Universo al completo
porque cuando vibra el Amor,
suele vibrar toda la creación.
teresa







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