que asumió con agrado la educación,porque en ella se escondía tanto Amor,
que pocas veces le hacía vacilar,
si quien lo educaba estaba en lo cierto o no.
Joven bueno guapo y de buen porte,
su piel clara su pelo negro y sus ojos verdes,
hacía de Abrahám un ser tan especial,
que aún siendo un chaval,a besos se lo comía su madre.
Y la Magia tuvo a bien,
concederle un eslabon,
que de pequeño perdió,
metiéndolo en su sangre,
solo para hacerle recordar cada escena,
vivida en esa casa,donde las risas de sus ancestros,
aún las puede escuchar.
FANTASIA






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