
el corazón deja sentir todo aquello que desea y quiere.
Y la mente queda atónita al darse cuenta
que en esos momentos, por mucho que lo intente,,
ni pincha ni corta.
Y como no sabe que hacer
queda quieta en ese rincón
donde el Alma la arrincona
sin darle tiempo ni tregua a que haga y deshaga.
Y mientras todo eso pasa
como viento que mueve mareas
aquello que en realidad somos se desprende de toda materia,,
asumiendo así su poder y fuerza.
Y es ahí,donde soledad y silencio,
enemigos de la mente y amigos del corazón
asume ese papel tan importante que requiere
de un Alma que sepa y comprenda,,
que si ella lo desea la mente no puede ni debe
oponerse, a que esta se eleve,, cuando desee y quiera,
teresa